Otra vez Mario Conde

Este personaje del que hace tiempo me ocupé1, ha vuelto a salir a las primeras páginas. Precisamente esa es su principal estrategia: o sale en la primera página o pasa desapercibido, le gusta ser protagonista de la noticia cuando se sabe escuchado, visto y leído, le gusta no llamar la atención cuando está en plena tormenta judicial.

Cuando observa el cielo y lo ve con claros, cuando mira a su alrededor y ve que sus enemigos están tocados del ala comienza a largar todo lo que le apetece y puede herirles, y así comenta con desparpajo que él vivió:

  • el pacto de los oligarcas de medios de comunicación para impedir la llegada al poder de los políticos de la Oposición,
  • el reparto de los medios audiovisuales,
  • el nacimiento de un partido político fantasma con la única razón de ser de quitar votos al partido hegemónico en la Oposición,
  • el espionaje político, económico y militar del que en otro lugar hablé,
  • el mantenimiento del “statu quo” bancario que garantizase los sustanciosos beneficios que se están llevando,
  • la protección de los monopolios y contratos exclusivos con las distintas Administraciones con las empresas consideradas que prestan servicios de carácter general (“los amigos del poder”).

La corrupción es un mecanismo básico para el funcionamiento de este sistema político y económico.

En primavera se reunieron en París los ministros de la OCDE2 para intentar atajar el problema.

Felipe Sahagún3 dice que:

  • según algunos economistas el coste de las inversiones se eleva en un 20% debido a las comisiones y corruptelas,
  • algunos argumentan que la corrupción introduce eficacia en el sistema, es decir engrasa las bielas de la máquina y reduce el tiempo de toma de decisiones por la Administración,
  • este fenómeno se da con más fuerza en países con mucha presencia del poder político en la economía,
  • las grandes multinacionales se resisten a prescindir de ella,
  • donde más avanza la liberalización de la economía y la competencia menos corrupción hay,
  • donde disminuye la regulación administrativa, la intervención pública en la economía y la discrecionalidad administrativa menos corrupción hay.

1.- En el capítulo anterior de esta “Web”
2.- Organización de Cooperación y Desarrollo Económico
3.- Del artículo “La corrupción, realidad y mito” publicado en el diario “El Mundo” del día 23/08/97

 
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©2006. Lorenzo Alonso