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El asunto “Mario Conde”
como manifestación del poder político
A finales de 1993 el Banco
de España decide intervenir en la gestión de uno de los bancos más grande
del País. Las razones que argumenta en el Acta de intervención y
posteriormente en la comisión de economía del Congreso de los Diputados son
de Índole financiero: el enorme agujero financiero producido por un exceso
de inversiones crediticias de alto riesgo no dotadas con provisiones y un
exceso de costes por captación de pasivos, pagados a un precio superior al
que ofrecía en ese momento el resto de la banca.
Lo que a primera vista
parecía un simple problema burocrático, de índole contable y financiera,
tiene un calado más profundo.
Es cierto que Banesto tenía
un exceso de créditos impagados como resultado de las dificultades
económicas de los prestatarios, que terna un exceso de inversiones en
sectores de alto riesgo (medios de comunicación, empresas en crisis, etc.),
que terna una excesiva autocartera.
Es cierto que Banesto había
entrado en la dinámica de captar clientes a cualquier precio y de mantener a
los que ya terna imitando la política agresiva de bancos como el Santander,
ofreciendo dividendos por encima de sus posibilidades.
Es cierto que esta
intervención ha dañado la imagen del sistema financiero español, que les
recordaba los típicos países bananeros, pero inmediatamente los intereses
entraron en funcionamiento y comienzan a ver bondades en la intervención,
sobre todo cuando les garantizan sus inversiones.
Pero no son razones suficientes para justificar su intervención.
Esta intervención fue un
golpe espectacular del Gobierno de entonces para hacerse notar en unos momentos
en los que estaba en entredicho su autoridad y su prestigio, en un momento en
el que estaban aflorando sus corrupciones, sus formas bastardas de hacer
política y de ejercer el poder como un instrumento para dirigir a la
sociedad por un sendero determinado, su complejo de inferioridad pues se
dice que está formado por gente mediocre para que no le haga sombra al jefe.
Apartar a Mario Conde y a su
equipo de la dirección de Banesto era cortar la alimentación de un ser
político emergente que quería instalarse por encima de la oligarquía de
partidos existente. La derecha la verá como una amenaza real, como un lobo
que quería dirigir la manada, ese electorado centrista dormido y amorfo que
se esta instalando en la abstención (¿seguro que es por esa razón por la que
se ha se abstiene o más bien por culpa del sistema de representación
política que tenemos en este país?), ante un liderazgo aparentemente débil;
así que el gobierno temía su apoyo implícito. La izquierda, y en concreto el
partido gobernante, lo veía con envidia y odio como una persona que estaba
consiguiendo en poco tiempo lo que ellos no habían conseguido en muchos años
de ejercicio del poder: ser recibidos por instituciones internacionales, se
llamado y aplaudido por sectores "influyentes" de la sociedad, ser página de
periódicos sin tener que obligarle al director.
La caída de Mario Conde es como la muerte de un Ídolo.
Este hombre era el espejo de muchos jóvenes, que
querían ser de mayores como él. Ha sido un golpe a la cultura del "yupy"
caracterizado por la imagen a cualquier precio, enriquecimiento rápido,
ejecutivo sin escrúpulos.
La otra cara de la moneda es
la envidia. Si para unos era la imagen del dios de las finanzas, para otros
fue la mejor noticia acaecida desde hacía mucho tiempo. Se han reído a
carcajadas no porque la justicia haya sido operativa sino porque simplemente
cayó. Estas personas son los ejecutivos rampantes y aristócratas decadentes
que jamás han triunfado o que han venido a menos mientras él brillaba como
el sol. La envidia se manifiesta no solo por la tristeza ante el éxito del
vecino sino también por la alegría ante cualquier fracaso.
en esos momentos se estaba poniendo en
tela de juicio las dimensiones del sector público, las formas de gestión de
los servicios que presta y las injerencias en el sistema económico, se
estaba avivando la hoguera de la polémica. Cuando había beneficios los
propietarios se mostraban ufanos de pertenecer a esa sociedad anónima,
ahora, en la crisis no se reparten beneficios, temen por sus acciones y
aplauden la medida de intervención. Eterno problema el de "papá Estado" que
siempre socializa pérdidas y privatiza beneficios, hace de hospital de
empresas enfermas de mala gestión, las cura y después las vuelve a
privatizar.
A los 15 días de la acción
compareció ante los medios de comunicación para dar su versión de los
hechos. El escenario era perfecto, el actor estaba impecablemente vestido,
como la gente lo recuerda, sus palabras fueron comedidas, no atacó a nadie,
sus explicaciones fueron exclusivamente técnicas, una especie de
contra-informe, supo defender su gestión, su patrimonio y su honor (otra
cosa distinta es que sean verdad o ficción). Mostró el lado humano del
caníbal, incluso llego al corazón de los espectadores con una improvisación
poética:
- ¿cuál será su futuro? - le preguntó un periodista.
- El futuro lo escriben las estrellas - contestó.
Poco a poco los medios de
comunicación y las imprentas sacan tajada del acontecimiento publicando
largos y sesudos artículos, largos y pensados capítulos de largos libros.
Todos tienen en común la oportunidad de lo acaecido ¿por qué no lo
publicaron antes para poder haber evitado la catástrofe? De cualquier forma
han sido muy ilustrativas para dar a conocer las conductas mafiosas del
mundo de las altas finanzas: asesores introducidos como en un caballo de
Troya, espionaje industrial, financiero, grandes especuladores como George
Soros, agencias de espionaje como el Mossad israelí,
tiburones de Wall Street, bancos de la competencia como el Santander, el
Bilbao-Vizcaya, el Deucsche Bank, líderes políticos, socialistas infiltrados
en el Consejo de Administración (Juan Belloso, Paulina Beato, Antonio
Torrero ), rectores de Universidad, dueños de grandes medios de
comunicación, etc........y muchas más especies de la variada fauna que
puebla esta jungla de corbatas, pajaritas, chaqués, seda y gomina.
Este mundo es más peligroso
que las cloacas de Madrid. Solo existe la oscuridad y el mordisco . Las
ratas están siempre al acecho. En estos pasillos, llenos de cuadros
históricos y mármoles exquisitos, es mas difícil sobrevivir que en la selva
virgen: siempre hay alguien acechando.
"El caso Banesto nos enseña
las entrañas de las relaciones de mando y obediencia social mejor que
cualquier teoría, porque ha sido planteado y zanjado al desnudo como una
cuestión fáctica de poder al más alto nivel, sin miramiento a las
reputaciones. Sin guardar las formas que cubren la crudeza de las ambiciones
.......Los jefes de Gobierno y oposición no han rebasado, en esta crisis de
poder, el papel de recaderos que se guardan los despojos políticos de un
caníbal festín de banqueros"
(A. García Trevijano (Enlace =>El Mundo)).
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