Otro ángel caído

  En esta ocasión te hablaré de la vida interna de un Partido en este país, precisamente en estos días en los que se están celebrando elecciones primarias entre los aspirantes a ser candidatos a Presidente de los Estado Unidos de América (USA).

  Hace unos días el comité electoral del Partido Popular decidió no incluir a Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, en la “Lista” de 35 candidatos elaborada por este partido para la circunscripción electoral de la provincia de Madrid, a pesar de que lo deseaba y lo había anunciado. Con semblante triste y compungido, se presentó ante los medios de comunicación como un ángel expulsado del Paraíso, antes de que Mariano Rajoy presentase en rueda de prensa al nuevo fichaje Manuel Pizarro, para machacarle la primicia.

  Esta noticia provocó ríos de tinta y decenas de “análisis políticos” que ponían de relieve la ambición de poder del personaje, la utilización del gran Ayuntamiento de Madrid como trampolín para estar en la “pool position” ante un fracaso electoral del partido, las formas marginales de organización que utilizaba, el engreimiento y la aureola de “gestor moderno y eficaz” y otras por el estilo,...Pero solamente una dio en el clavo, la realizada por Trevijano en el editorial del Diario español "República Constitucional", que destapa los velos ideológicos que cubren las dos ambiciones políticas, la de Alberto Ruiz-Gallardón y la de Esperanza Aguirre (Hemeroteca de dicho diario: nº 0.17).

  En el régimen oligárquico vigente, al igual que ocurre en las sociedades mafiosas, todas las personas que quieren escalar puestos en la organización, deben rendir pleitesía al jefe, tratar de colocarse cerca de él y seguir las reglas internas. Pero Alberto Ruiz-Gallardón hizo caso omiso de estas premisas al creer que su ascendencia, su patronazgo y el dulce canto de las sirenas le eximían de tal requisito. ¿Acaso fue un aria germánica, con letra de coalición de los dos grandes partidos, la que obnubiló su razón?

  Este régimen político organiza el poder en círculos concéntricos de influencias. Para poder pasar de uno a otro no solo se requiere habilidad y posesión de equipo propio, sino utilizar sin escrúpulos cualquier medio a su alcance para poder ganar todas las luchas que se desatan entre los aspirantes a entrar en el “sancta sanctorum” del partido, donde se reparten las prebendas y los lugares preferentes de las “Listas”.

  En un sistema democrático, verdaderamente representativo de la sociedad civil, Alberto Ruiz-Gallardón no hubiese tenido ningún problema. Podría aspirar a ser representante de cualquiera de los 35 Distritos de la Provincia de Madrid (por ejemplo: Barrio de Salamanca), tanto con el apoyo del Partido Popular, como con él de una simple agrupación fiel a sus ideas o como ciudadano libre e independiente.

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©01-2008. Lorenzo Alonso