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La Privatización del Sector Público
J. J. Fernández Cainzo hace ya 12 años relataba una breve historia de este
fenómeno económico y decía que la
privatización se estaba presentando con tres ropajes distintos:
- transferencias de activos al sector privado,
- desregulación de monopolios
legales y
- concesión de franquicias o contrataciones externas1.
No hay que olvidar que en muchos casos la privatización de la gestión de
servicios públicos (Entes y Sociedades públicas en igualdad con los
privados) son bonitos vestidos de pasarela que esconden la permanencia de la
producción y provisión de bienes y servicios dentro del Sector Público.
La corriente privatizadora persigue eliminar o reducir la politización de la
economía representada por el Sector Público y controlarlo para impedir los
daños que causa el libre desenvolvimiento de los mercados; trata de luchar
contra el poder burocrático de los gestores del Presupuesto, que siempre
tienen motivos para la expansión del Gasto Público y contra el poder de los
sindicatos públicos que favorecen las reivindicaciones de los funcionarios2.
En muchos ambientes la "privatización" era la palabra de moda,
pero como vemos su significado es doble:
Por un lado
encarna los movimientos tendentes a la devolución del protagonismo de la
sociedad civil, perdidos en años anteriores de euforia intervencionista,
cuando divulgaban las ideas de que el servicio público, el bien público y el
bien preferente debían ser producidos por Entes Públicos; en este caso se
entiende por privatización:
- la derogación de normas intervencionistas en los mercados (precios
autorizados, contratación laboral, tipos de interés, etc.),
- la enajenación total o parcial de la propiedad de las empresas públicas
- la abstención del Sector Público en la producción de bienes y servicios
que la sociedad civil puede efectuar por si misma a través de las empresas,
las fundaciones, las asociaciones, los clubes, etc.
Por otro lado se concibe como una forma de aprendizaje o de aprehensión de las fórmulas
de gestión privadas, escondiendo bajo este disfraz la supervivencia de una
casta de burócratas que ven peligrar su poder y su dominio social. En estos
ambientes se utiliza como muro de contención del Sector Público, lanzando
la idea de que el "quid" de la cuestión no está en ser público o privado
sino en ser eficiente o no. En estos ambientes aparece como privatización:
- el conjunto de fórmulas utilizadas en la gestión privada de servicios
públicos (concesiones, arrendamientos, conciertos, etc.),
- la creación de personas jurídicas públicas que ajustan su actuación a las
leyes civiles (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI),
Radiotelevisión española (RTVE), RENFE, Instituto de Crédito Oficial (ICO),
Canal Isabel II de Madrid, Ente Vasco de la Energía, Instituto Catalán de la
Salud, etc., etc.),
- la creación de sociedades mercantiles cuyo único objeto social es la
prestación de un servicio público (Empresa municipal de limpieza, Empresa
municipal de aguas, etc. etc.),
- la utilización de técnicas gerenciales privadas por las propias
Administraciones Públicas (Técnica PERT, Administración Por Objetivos (APO),
Planificación estratégica, Marketing, etc.),
- la utilización del presupuesto como fórmula estimativa al igual que las
empresas privadas, en vez de ser un límite cierto al gasto público; son
tantas las formas de modificarlo (transferencias entre programas,
incorporaciones de crédito del ejercicio anterior, créditos considerados
ampliables, suplementos de créditos, créditos extraordinarios, etc.) que el
presupuesto inicialmente aprobado es papel mojado; por ejemplo: en la ley
reguladora de la hacienda de una Comunidad Autónoma, "de cuyo nombre no
quiero acordarme", se pueden contabilizar 30 formas de modificar el
Presupuesto aprobado por el Parlamento autonómico,
- la utilización de mecanismos privados de financiación de los servicios que
presta la Administración (los llamados precios públicos que son verdaderos
sustitutos de tasas e impuestos),
- utilización de sociedades mercantiles mixtas para que el capital privado
aporte financiación, de sociedades mercantiles interadministrativas cuyos
únicos socios son Administraciones Públicas, de Consorcios y Fundaciones
privadas para prestar algún tipo de servicio público que en otros lugares lo
efectúan las propias Administraciones.
1.- J.J. Fernández Cainzo, “Privatización ¿solución o filosofía económica?, artículo publicado en
la revista de Hacienda Pública española en 1994.
2.- J.J. Fernández Cainzo, artículo citado en la nota anterior
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